
Uno de los argumentos principales de los escépticos respecto a que exista un calentamiento global ha sido que, aunque los instrumentos instalados en la superficie terrestre y aquellos portados por globos muestran claras tendencias al calentamiento, los datos de satélites artificiales con una mejor cobertura global contradicen dichas tendencias, mostrando en su lugar un ligero enfriamiento entre 1979 y 1995, a unas 5,5 millas de altitud. Los expertos en satélites, sin embargo, corrigieron una discrepancia crítica, en 1998. Descubrieron que una resistencia al avance causada por la atmósfera había causado que los satélites descendieran a órbitas más bajas desde que fueran lanzados en 1979, alterando sus resultados. Después de ser corregidos, los datos de los satélites muestran en realidad una tendencia al calentamiento de 0,13 grados F por década, lo que concuerda con las mediciones realizadas en la superficie.19
"El supuesto enfriamiento de la troposfera derivado de los satélites era el argumento más fuerte de los escépticos sobre el efecto invernadero," dijo el principal autor del estudio, Frank Wents de Remote Sensing Systems en Santa Rosa, California. "Ahora que comprendemos la corrección de la declinación de la órbita, hay un consenso aún más firme de que el calentamiento global es, de hecho, una realidad.20
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